Una de las principales razones por las cuales las personas amputan orejas y/o rabo a un perro tiene tintes antropocentristas, me refiero a aquella que nace por lo que a muchos les parece “estético”, pero esto va mucho más allá… estamos hablando de cercenar a un ser vivo, y bien, ¿cuáles son las implicaciones?
La cola de un perro tiene por función ayudar al equilibrio del mismo, principalmente en perros que corren a gran velocidad, además, es de capital importancia en la comunicación corporal, pues con ella el can transmite estados anímicos, por ejemplo, nos puede indicar si se encuentra feliz, asustado o está al acecho. Cuando la cola se encuentra en constante movimiento oscilatorio y está alta, contribuye a que ciertas señales olorosas que provienen de glándulas anales sean emitidas; con esto también podemos interpretar que cuando los perros cubren su ano con la cola es para evitar dejar un rastro olfativo.
Las orejas de un perro, según la raza, tienen distintas funciones, entre las que cabe destacar que éstas impiden el paso de elementos ajenos, como cardos, guijarros, parásitos y suciedad, lo cual previene afecciones como la otitis. La cirugía es sumamente dolorosa y molesta pues no sólo se corta piel, sino también cartílago. En su forma natural las orejas tienen una mejor movilidad, lo cual les facilita la recepción de sonidos, esto se ve dificultado al tener una forma modificada. Recordemos que la audición es un factor importante en el equilibrio.
Los cánones de belleza cambian y quedan en segundo plano al ser empáticos, lo que no cambia es el sufrimiento por el que pasan los perros a los que se les somete a este tipo de procedimientos.
Brasil ya puso el ejemplo con la prohibición a estas prácticas… Mientras en las demás naciones ocurre lo mismo, podemos optar por ser éticos por iniciativa propia.
Por: Israel Alejandro González


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